Acuerdo de París contra el cambio climático

El Acuerdo de París será puesto en marcha el día 6 de noviembre de este mismo año tras haberse conseguido llegar al mínimo de 55 países con al menos el 55% de las emisiones de gases efecto invernadero. Es una buena noticia para todos, siempre y cuando los países aprendan de los errores pasados como con el Protocolo de Kyoto y nos tomemos en serio el cambio climático.

En este acuerdo se deja constancia de que hay factores a tener en cuenta a la hora de llevar a cabo la ejecución del plan, ejecución que en ningún momento queda clara cómo va a ser y que deja total libertad a los países firmantes.

En estos factores entra el hecho de que hay una gran diferencia entre los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo, desde el acuerdo se anima a los primeros a aportar tanto de manera económica como a través de transferencia tecnológica lo que consideren oportuno para que de manera conjunta se pueda dejar a un lado la energía del carbono por otra más limpia. Añaden el hecho de querer aumentar los puestos de trabajo de calidad y garantizar el acceso a alimentos en las áreas más desfavorecidas y con mayor impacto por el cambio climático.

Para todo esto se ha acuñado el término Justicia Climática, personalmente creo que viendo lo que se ha hecho con el medio ambiente durante todo este tiempo son palabras que no se deberían usar.

Veamos qué objetivos se plantean en este acuerdo:

  • Mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2ºC e intentar que no sea superior a 1,5ºC con respecto a los niveles preindustriales.
  • Alcanzar cuanto antes el punto máximo de emisión de gases efecto invernadero.
  • Aplicar rápidas reducciones basadas en los datos científicos disponibles.

Para situarnos un poco antes de entrar a discutir estos puntos, según la Agencia Europea del Cambio Climático este año la temperatura media ha estado en 0,89ºC sobre los niveles preindustriales y con una proyección que para el año 2020 esta aumente en torno a 0,5ºC más, no es nada positivo.

Anomalías en la temperatura comparadas con la media (Tmedia=0), Fuente: NOAA, (USA).

Es decir, en el año 2020 si nada cambia estaremos en el primer umbral propuesto y que se recomienda no superar.

Se pide llegar cuanto antes al punto máximo de emisiones y de aplicar reducciones basándose en datos científicos disponibles, mientras que las herramientas para poder medir esta contaminación existen y funcionan (Red EMEP/VAG/CAMP) nos encontramos con que esto no sirve de nada si todo hay que regularlo mediante Real Decreto como ocurre aquí en España, probablemente en un futuro se podría apostar por una cuota de emisiones actualizada a tiempo real al igual que funciona el precio de la electricidad, aunque ¿cómo afectaría eso al normal desarrollo de la economía de la vida diaria?, ¿qué pasaría si un día saltan las alarmas y se cierran plantas industriales o se corta el transporte?.

Un punto bueno a tener en cuenta es que en algunas zonas del planeta los gases de efecto invernadero han sido reducidos (relativamente) como es el caso de España, mientras que en Asia y en las zonas en mayor desarrollo como América central y sur están aumentando sus niveles (para qué hablar de EE.UU.), y no parece que esto vaya a cambiar. Es curioso, pero la disminución de la emisión de gases efecto invernadero no se debe a que se apueste por energías renovables o por un cambio de modelo productivo, esta reducción es debida a la crisis económica, el punto de mayor volumen de contaminación fue de 407.077,71 kt de gases efecto invernadero en el año 2007 (datos disponibles en MAGRAMA), es más, vamos a contracorriente y aunque los datos que hay disponibles sólo nos muestran hasta 2014 se ha confirmado que hemos aumentado la emisión de gases hasta la actualidad.

Histórico de emisiones de gases efecto invernadero en España (1991-2014) (valores en kt)
Histórico de emisiones de gases efecto invernadero en España (1991-2014) (valores en kt)

¿Y la Unión Europea qué nos dice?.

En este caso la Comisión Europea ya ha dado a conocer los objetivos que ambiciona:

  • 40% de reducción de emisiones de gases efecto invernadero en relación a 1990 para el año 2030 y de 80-95% para el año 2050.
  • Aumentar al 27% la cuota de energías renovables.
  • Aumentar la eficiencia energética en un 27%.

Estos objetivos se pretenden llevar a cabo de la siguiente manera, para reducir el 40% de las emisiones se va a obligar al Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la U.E., aquí hablamos de las plantas generadoras de energía eléctrica (en torno a 11.000) y a las aerolíneas, a reducir su emisión en un 43% respecto al año 2005. El resto de sectores debe reducir en un 30% sus emisiones.

Para llevar a cabo esta reducción la U.E. indica que cada estado debe legislar y tener un acuerdo vinculante, y eso es un problema, la puesta en marcha acabará viéndose retrasada algunos años hasta que todos los miembros se pongan de acuerdo en qué cuota deben recortar. Respecto al resto de objetivos no ha habido ningún anuncio y es de suponer que cada estado miembro deberá hacerse cargo de lo que corresponda.

Según estimaciones en el período 2011-2030 el coste de aplicar y poner el marcha el acuerdo será de 38.000 millones de Euros, la mitad de esta inversión deberá ir destinada a los sectores residenciales y terciarios, desde la Comisión dicen que se verá compensado por el ahorro de combustibles. Para el año 2030 el coste del sistema energético se estima en el 0,15% del PIB europeo, al tener un sistema envejecido este coste era inevitable igualmente.

Nos encontramos ante lo que parece un plan global para intentar paliar el efecto del cambio climático en el planeta pero que actualmente no se encuentra instrumentado. Los fines que se plantean como son los de trabajo de calidad y acceso a alimentos se nombran pero en ningún momento se dice cómo, cuándo o quién va a velar porque esos objetivos se hagan realidad o al menos se persigan, es algo más parecido una carta de intenciones que a un acuerdo por el medio ambiente.

Esperemos que París no sea el nuevo Kyoto.

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