¿Es el bisfenol A peligroso para tu salud? ¿Orinamos microplásticos?

Originalmente publicado en 2016, actualizado a Noviembre de 2019

Los productos químicos provenientes de la industria del plástico forman parte de nuestra vida cotidiana, tras la revolución industrial se convirtieron en la base de la sociedad dándonos productos versátiles y, sobre todo, asequibles para todo el público. Este desarrollo nos ha permitido llegar a donde estamos y eso es tremendamente genial, aunque como todo tiene su contrapartida.

Hoy quiero hablar sobre el Bisfenol A, qué es, dónde está y su efecto en los organismos vivos.

El Bisfenol A (BPA) es un componente de los policarbonatos, resinas epóxidas y diversos materiales poliméricos, podría decirse que casi la totalidad de los plásticos lo contienen y de ahí la importancia de conocerlo. Este compuesto es un «disruptor endocrino», o lo que es lo mismo, una sustancia capaz de alterar el equilibrio hormonal de los organismos con los que está en contacto, al interferir en la creación y regulación de hormonas en los cuerpos en los que se encuentran puede causar problemas de salud graves, obesidad, infertilidad, diabetes y determinados tipos de cáncer (mama, próstata, etc.).


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La mayor fuente de BPA para los humanos es a través de contacto directo con envases e ingesta de alimentos.

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Los alimentos en sí pueden contener BPA, ya sea por transferencia directa del envase o por la contaminación medioambiental, la cual hay que tener siempre en cuenta por la cantidad de vertidos que se realizan a las aguas.

En cosmética está también presente, siendo muchas veces parte de la misma composición de productos de cuidado y aseo personal, al igual que los parabenos y ftalatos, afortunadamente en este sector está habiendo una corriente de cambio hacia el uso de productos formulados sin estos compuestos y cada vez es más fácil de encontrar en los lineales de los supermercados.

Francia en 2013 redactó y empezó a aplicar una norma contra la producción y venta de productos que contienen BPA, primero para productos de bebés y al final acabó siendo aplicada a todos los plásticos destinados a alimentación. Actualmente los productos infantiles no contienen Bisfenol A.

La pregunta después de leer esto puede ser ‘¿Y yo qué hago?’. En principio no debe haber una gran alerta pública ni nada por el estilo. Los plásticos pasan una serie de controles en laboratorio para que no haya problemas en el consumo y el uso diario de estos.

Y no, podemos estar tranquilos que no orinamos microplásticos.

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