Lo que dice la etiqueta de nuestra comida

 

Siguiendo la corriente que ahora mismo tenemos en la red de saber qué cantidad de azúcar, grasas y demás componentes hay en lo que comemos ha aflorado el hecho de que a veces no entendemos las etiquetas de aquello que compramos y comemos, así que como una imagen vale más que mil palabras en la era de lo visual cojamos un ejemplo y expliquemos qué es cada cosa.

Primero de todo es decir que los fabricantes de alimentos no pueden poner lo que ellos quieran en el etiquetado para evitar mala praxis e influenciar a los consumidores, aunque cierto es que sigue ocurriendo de manera velada, en Europa nos guiamos por el reglamento (UE) nº 1169/2011. Desde entonces se han hecho pequeñas modificaciones para incluir determinadas denominaciones como el hecho de tener baja o ninguna cantidad de gluten.

La norma nos dice qué hay que indicar en la etiqueta y como poner el dato numérico dependiendo de la concentración o cantidad de ingrediente.

He cogido una etiqueta de un pack de cereales que usaremos de guía:

El primer dato que se nos muestra es el del valor energético del alimento, este se muestra en kJ y en kcal, se debe mostrar sin redondear, por cada 100 gramos de producto y por ración.

Seguido a esto tenemos la composición por grupos:

·Hidratos de carbono: en este grupo se deben incluir todos los hidratos de carbono que el ser humano es capaz de metabolizar, es decir, glucosa, fructosa, galactosa, lactosa, etc. Por ejemplo, si hubiera un azúcar que no se digiere como puede ser la celulosa, el fabricante no tiene que incluirlo. Dentro de este grupo se incluyen los polialcoholes (edulcorantes, para que nos entendamos todos).

Si nos fijamos en la etiqueta nos indican ‘azúcares’ y ‘almidón’, esto es porque en el grupo de azúcares sólo de deben incluir los mono y disacáridos, y hay que indicar aparte la presencia de hidratos de carbono más complejos como es el almidón. En este grupo no se nombra si están o no presentes de manera natural en el alimento y cuánto se ha añadido, para eso habría que irse a la lista de ingredientes y ver qué porcentaje de azúcar se ha añadido extra a lo ya presente de manera natural, porque siempre vamos a encontrar azúcar en los alimentos.


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· Grasas, aquí se incluyen todos los lípidos presentes, incluidos los fosfolípidos (dos cadenas de ácidos grasos unidos a un grupo fosfato).

Se nos debe indicar la presencia de ácidos grasos saturados, aquellos que no presentan dobles enlaces, estas grasas suelen ser siempre de origen animal y son sólidas a temperatura ambiente, también las monoinsaturadas que son las que presentan un enlace doble del tipo cis.

Ácidos grasos trans, que son aquellas grasas de origen insaturado y que han visto modificada su estructura para que sean sólidas a temperatura ambiente. Por último se deben también informar de la presencia de grasas poliinsaturadas, estas son generalmente de origen vegetal y son las más beneficiosas para la salud, como son las presentes en el aceite de oliva (oleico).

De esta parte cabe resaltar que es importante tener en cuenta el tipo de grasa que se consume, cuanto más consumamos poliinsaturada es mejor y no hay que dejarse guiar por el ‘grasa vegetal’ porque por ejemplo, el aceite de palma es vegetal pero presenta un 50% de ácidos grasos saturados, muy perjudicial para la salud si se toma en exceso.

Lo siguiente que nos encontramos son la fibra alimentaria, ¿os acordáis de la celulosa?, pues básicamente en este grupo entran todas las partes de una planta que no somos capaces de digerir, polisacáridos, lignina, etc. no tienen papel nutricional en sí pero se indican por el hecho de que el consumo de fibra es recomendado, siempre y cuando se haya demostrado por vía científica que el alimento aporta ese beneficio.

Tenemos a continuación el sodio y la sal, podríamos pensar que en principio son lo mismo, pero no, hay sales de diferentes composiciones como podría ser el cloruro de potasio (KCl), etc. Por tanto, se indica el nivel de sodio presente y como sal se realiza el cálculo ‘Sal= Sodio x 2,5’

A continuación se muestran todas las vitaminas y minerales que hay presentes en el alimento, este dato tiene que ir siempre acompañado de tres cifras significativas para Vitamina A, ácido fólico, cloruro, calcio, fósforo, magnesio, yodo y potasio , dos para el resto de vitaminas y minerales.

En esta etiqueta no hay presentes proteínas, en el caso de que haya contenido protéico en el alimento se debe indicar usando la fórmula ‘Proteínas = Nitrógeno total x 6,5’.

Esto sería el desgranar una etiqueta de un paquete de cereales cualquiera, siguiendo esto se puede ver cualquier etiqueta de cualquier alimento que tengamos en el mercado.

En este momento se está dando mucha importancia a la presencia de azúcares añadidos a los alimentos, así como a las grasas saturadas.

Hay que dejar constancia de que los alimentos llevan de por sí azúcar y que es necesario para un correcto funcionamiento del organismo, por tanto, debemos buscar alimentos que en su lista de ingredientes (siempre va encima de esta tabla) lleven una menor cantidad de azúcar añadido. En cuanto a las grasas, hay que tener cuidado con la lista de ingredientes de nuevo e intentar discriminar entre grasas saturadas y poliinsaturadas, cuanto mayor proporción de estas últimas mejor para nuestra salud, no hay que dejarse guiar como ya se ha indicado antes por ‘aceites vegetales’ porque pueden ser igual de perjudiciales que si provienen de un animal en el caso de aceite de palma y similares.

Por mi parte sólo me queda decir que hay que llevar una alimentación equilibrada y no abusar de comida industrial, todo en su justa medida no tiene por qué hacer mal a nuestro organismo y no debemos caer en el miedo, los alimentos que consumimos ahora son los más seguros de la historia.

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