La boina de contaminación y el efecto bumerán

 

Muchas veces tenemos la creencia de que la contaminación es algo específico de un lugar, o que esta no se desplaza por el medio ambiente si no la contemplamos en forma de gas. Todo esto viene a raíz de leer que estos días la lluvia iba a “eliminar” la contaminación en forma de partículas en la atmósfera en ciudades como Madrid.

Si bien es cierto que esas partículas han dejado de estar en suspensión en el aire, éstas no han sido eliminadas, se han transportado a otro medio. La contaminación medioambiental es ubicua y persistente, o lo que es lo mismo, está en todos lados y durante un período de tiempo bastante extenso, se distribuye por todos los niveles del medio ambiente y acaba volviendo a nosotros por su presencia en agua, aire o alimentos.


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Vamos a comenzar con el ejemplo de esta boina de contaminación que hay en grandes núcleos de población, normalmente son partículas de óxidos de nitrógeno, azufre (NOx, SOx), hidrocarburos policíclicos aromáticos, partículas metálicas, dioxinas, furanos, PCBs… y la lista puede seguir hasta el infinito. Estos contaminantes los podemos encontrar como sustancias gaseosas o como partículas sólidas en suspensión.

Al llover se produce una precipitación de estas partículas o sustancias, ya sean disueltas en agua o en suspensión en ella. Este agua cae al suelo y arrastra junto a todo esto restos de aceite, goma de neumáticos, y el resto de basura/suciedad del suelo y asfalto. De ahí pasamos a las conducciones de agua y los acuíferos subterráneos, parte de este agua se filtra hasta estos acuíferos y otra va a las plantas de tratamientos de agua. Ya tenemos parte de contaminación en las reservas de agua que hay bajo tierra, además de en el propio suelo (las partículas de contaminación tienen una alta afinidad por el suelo).

El agua tratada en las plantas de depuración recibe una eliminación parcial de estos contaminantes y es vertida a ríos o al medio.

Entonces, tenemos contaminación en acuíferos, suelo y ríos. Este agua se usa muchas veces para regadío de alimentos que vamos a consumir, entrando la contaminación en la cadena alimentaria, además de la contaminación que ya teníamos en el suelo. Hay que darle importancia a este hecho, hablamos de que en el agua vamos a tener plomo, mercurio, nitratos, flúor…

Sumemos el caso de que los animales se alimentan también de plantas que han sufrido esta contaminación (y que tienen sus propias toxinas, como ya tratamos anteriormente), beben agua de ríos, acequias, etc. Por tanto, lo que vamos viendo es que se produce un efecto de acumulación dentro de la cadena trófica, empezando por el agua y acabando en los animales terrestres y acuáticos. Alimentos que vamos a consumir.

En todo este proceso no hemos mencionado la polución provocada por plantas industriales, que aportan gran cantidad de contaminación al medio, el tratamiento de animales con medicamentos (aunque esto está totalmente prohibido si el animal es para consumo), así como el procesado de los alimentos en la industria para nuestro consumo, lo cual acentúa la presencia de algunos contaminantes. Pero aquí quería centrar el hecho de que la contaminación de la ciudad no solo la respiramos, también acabará afectándonos a nosotros de manera indirecta.

Esto no quiere decir que tengamos que estar en un estado de alarma total y dejemos de consumir alimentos, por suerte tenemos controles que aseguran que no vamos a tener problemas, pero si es cierto que hay que concienciarse y utilizar transporte público y reducir el consumo de combustibles y demás para bajar los niveles de contaminación que tenemos en nuestros núcleos urbanos, ya hemos visto que no es algo que sólo respiremos, al final acabamos comiéndolo también.

 

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