Alerta alimentaria, ¿qué ocurre?

En algunas ocasiones se producen alertas con respecto a la seguridad de los alimentos, muchas veces, casi la práctica totalidad, el consumidor no se entera. Sin embargo, hay otras ocasiones en las que los consumidores se ven afectados, ya sea por contaminación microbiológica, presencia de cuerpos extraños en los alimentos, partidas que no han sido elaboradas de la manera correcta, etc.

Todos recordamos el caso de los famosos pepinos españoles que luego resultaron ser seguros, latas de conserva en EEUU que por microporos en la superficie estaban contaminadas por microorganismos y uno de los más sonados, y que también se ha dado en EEUU, es el de la cadena de restauración Chipotle, que tuvo contaminación por E.Coli en alimentos y que no tuvieron capacidad de poder frenar el brote ni por su parte ni por el de la FDA.

En ocasiones, este tipo de incidentes (o de negligencias) han llevado a las empresas responsables a la quiebra, consecuentemente los mecanismos de seguridad y la legislación vigente dentro de la industria son extremadamente altos.

El hecho de que muchas veces el consumidor no se vea afectado por estas alertas alimentarias se debe al mecanismo que la Unión Europea desarrolló en el año 1979 a raíz de diversos casos de falta de seguridad alimentaria. Este mecanismo recibe el nombre de RASFF por su nombre en inglés (Rapid Alert System for Food and Feed).

El funcionamiento del RASFF es rápido y casi inmediato desde que un país miembro de la UE da una alerta. Cada país tiene una agencia en el ámbito de la seguridad de los alimentos, en España se denomina AECOSAN, estas agencias a su vez trabajan con laboratorios asociados en las diferentes regiones del país miembro y hay relación directa con las empresas alimentarias.

Los alimentos pasan una serie de controles de seguridad, pero a veces puede desarrollarse con posterioridad a su fabricación o si es alimento de importación, durante el transporte o por menor control en el país de origen.


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Cuando una persona sufre una intoxicación alimentaria, o se ve afectado por la presencia de sustancias/objetos extraños en él, los laboratorios asociados analizan el alimento y se activa el protocolo de actuación. En el mismo momento en el que se tiene el primer resultado los datos son introducidos en el sistema y en todos los ordenadores conectados a la red RASFF de Europa aparece la alerta, el alimento en cuestión, por qué se ha dado la alerta y los datos de trazabilidad.

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El país que detecta el caso de alerta debe informar sobre el tipo de alerta (alerta, información, cierre de frontera o información), el alimento o alimentos que pueden verse afectados y solicita que el resto de participantes tracen la presencia del alimento, se retire del mercado y se lleven a cabo medidas para alertar a los consumidores si es que el producto ha sido puesto en venta.

Estas medidas se llevan a cabo con la colaboración de la EFSA e INFOSAN. En el caso de que sea un producto o un ingrediente que salga de las fronteras del país se paraliza la exportación/importación.

Por suerte, como se ha mencionado anteriormente, alertas de retirada de productos se dan cada vez con menor frecuencia y por eso resultan más llamativas en la prensa. Gracias al sistema RASFF la seguridad dentro de los países EU está garantizada.

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