La radiación electromagnética que mantiene tus alimentos frescos

La radiación es una palabra que desde hace unos años hasta hoy provoca rechazo en la gente, en torno a esta palabra se han creado una serie de miedos y de temores que han hecho que se desconozca realmente qué utilidades tiene y qué es realmente. Cuando a alguien le hablas de radiación lo primero que viene a la mente es Chernóbil, Fukushima, bombas nucleares, la temida radiación electromagnética de las antenas de telefonía, etc.

¿Por qué menciono esto?, veréis, el otro día comentaba a unos familiares que determinados alimentos se irradian con rayos Gamma, X o con electrones para conservarse y se echaron las manos a la cabeza: ‘¡Radiación!, nos están envenenando’. Me costó un rato explicarles de qué iba la cosa y por qué es de las técnicas más seguras que se pueden usar.

Lo primero que hay que saber es que irradiar un alimento con este tipo de técnicas no tiene nada que ver con radioactividad nuclear, es decir, irradiarlos no los convierte en radioactivos y tampoco altera sus propiedades organolépticas ni nutricionales.

Estas radiaciones son radiaciones electromagnéticas con pequeña longitud de onda y alta frecuencia, es decir, energía en forma de onda como también lo son las microondas, la luz visible, infrarrojos (calor), etc., ondas que nos proporciona el Sol por ejemplo, y que nuestra atmósfera es capaz de filtrar. Todo objeto o ser emite de forma natural una cantidad de radiación.

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Tras realizar una serie de ensayos durante años se descubrió que al tratar algunos tipos de alimentos con este tipo de radiación se les proporcionaba una serie de beneficios sin que afectara al alimento en ningún aspecto. En Europa desde 1986 se permite la irradiación como método de conservación y en EEUU la FDA hace 30 años que hizo lo propio.

Las ventajas que tiene este tratamiento, o los beneficios que se obtienen de él son los siguientes:

  1. Eliminación de microorganismos patógenos como son la Salmonella y la E. Coli.
  2. Inactivación de microorganismos que se encargan de la descomposición del alimento, ampliando su vida útil.
  3. Retraso de la maduración de fruta y la germinación, permitiendo así el transporte a grandes escalas sin que los alimentos lleguen excesivamente madurados al destino.
  4. Insecticida, para fruta que proviene de países tropicales y que puede contener en su interior insectos que puedan ser vectores de enfermedades.
  5. Esterilización de alimentos, esto provee que el alimento se pueda almacenar sin necesidad de refrigeración ni otro tipo de método de conservación durante años, además se usa para los alimentos de persona en tratamiento por enfermedades que afectan gravemente al sistema inmunológico (quimioterapia, VIH).

Este tipo de tratamiento está aprobado para tratar sobre algunos grupos de alimentos como son la fruta y vegetales, cereales, arroz, especias y condimentos, pescados y moluscos, carnes, leche cruda destinada a hacer camembert, goma arábica y productos provenientes de sangre.

A esta lista se le ha añadido el pan, la EFSA ha considerado que la transformación del ergosterol (un esterol) a vitamina D2 por acción de los ultravioleta no implica riesgo alguno para la salud al no estar presente en altas cantidades.

La irradiación de los alimentos es una herramienta beneficiosa en varios aspectos, segura y no deja huella en ellos, todos los consumimos aunque no nos hayamos percatado de ello, para saber si un alimento ha sido irradiado sólo hay que mirar el etiquetado y buscar el símbolo que se muestra a continuación, obligatorio por la legislación vigente.

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Espero que esta pequeña entrada hablando de radiación haya servido para ver que no siempre se tiene que hablar de ella de una manera negativa.

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